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Capítulo 23: La charla antes de irse

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-¿”Viaje”? Latina… ¿Te vas a algún sitio? ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué de repente…?!
Latina parecía sorprendida cuando Rudi la agarró por los hombros y le gritó.
-¿Qué pasa, Rudi?
Kenneth notó las diferentes opiniones sobre los dos. Latina parpadeaba extremadamente curiosa.
-Latina, ¿les has dicho a tus amigos que te vas de viaje?
-Eh… No.
-Te preocuparías si de repente tus amigos desaparecieran, ¿verdad, Latina? Tienes que decírselo.
Jadeando como si se acabase de dar cuenta, Latina miró a los ojos de Rudi firmemente que estaba delante de ella.
-Mmm… Verás, Rudi… Latina, con Dale, se va al pueblo de Dale. Está un poco lejos pero volveremos antes de que se acabe el verano.
Con esa simple frase, Rudi volvió a sus cabales.  Dándose cuenta de que los grandes ojos de Latina le miraban fijamente, se apresuró a dejar un poco de distancia entre ellos.
-O-oh, ¿qué…? ¿O sea que vas a volver?
-Sí. Latina va a volver a Kroix.-La jovencita sonrió agradablemente a Rudi que evitaba su mirada con torpeza.-Parece que a Latina se le habían olvidado unas cuantas cosas por las ganas de irse de viaje…-Se murmuró a sí misma como reflexionando. Entonces, miró a Kenneth.- ¿Cuándo acabemos de comprar, Latina puede ir a casa de Chloe?
-Como quieras. Pero vuelve antes de que se haga oscuro.

-Me llevo este. ¿Cuánto es?
-Si es sólo uno, puedes llevarte y ya.
Latina meditó con expresión preocupada las palabras del dependiente.
-Mmm… Verás… Latina quiere comprar, con el dinero de Latina. Latina siempre está consiguiendo cosas así que Latina quiere algo de mí misma.
Como siempre el tono de Latina era un poco torpe pero el dependiente asintió con un: “ya veo”, y le dijo el precio. Kenneth vio como lo mucho que le bajaba el precio al cuchillo pero se limitó a sonreír disimuladamente.
Latina sacó una cartera decorada con pedrería en forma de flores de su bolsito rojo. Después de contar la cantidad de su palma, se lo dio al dependiente.
-Qué manita más pequeña. ¿No crece?
-Latina es una enana.
-Latina crecerá pronto, jo.
Latina infló los mofletes mientras que Rudi continuaba las palabras del dependiente en broma. El dependiente dejó caer el puño sobre la cabeza de su hijo más pequeño sin decir palabra y cogió las manos de Latina, mirándolas durante un ratito.
-¿Tienes tiempo antes de irte? Si tienes dos o tres días entonces puedo hacer la empuñadura algo más pequeña.
-Ah. Si tardarás solo eso entonces va bien. ¿Te va bien, Latina?
La muchachita pensó en el intercambio de palabras entre los dos adultos un instante y movió la cabeza rápidamente.
-¿Puedo pedirte eso? Lo dejo en tus manos.
-Vaya, qué educada…
-No pensarías que es amiga del idiota de Rudi, eh.
-Aun así, alguien como ella…
-Ugh… No hables de ese hombre.
El hermano y la hermana de Rudi empezaron a reírse juntos un poco apartados pero, justo después de esto, Latina trotó hasta ellos y se presentó. Como resultado de eso, no pudieron seguir riéndose de su hermano pequeño y cambiaron su forma de actuar sospechosamente, haciendo que su padre suspirase.

-A los otros se lo contaré en clase. Dale dijo que él se lo explicaría al templo. Dale y los otros me han dicho que no me preocupe por los estudios.
-Qué divertiiiido. Un viaje, eh. Dicen que fuera de los distritos es peligroso porque hay ladrones y bestias mágicas y demás. ¿Estarás bien?
Latina fue a casa de Chloe para explicar lo que estaba pasando así que se separó de Kenneth. Chloe se sorprendió por la repentina visita de Latina pero, después de escuchar el quid de la cuestión, Chloe se preocupó primero de Latina.
-Dale va a estar conmigo, así que no pasará nada.-Respondió inmediatamente Latina.-Los clientes de la tienda también dicen que Dale es súper fuerte. Pero sabes, me dicen que no se lo diga a Dale.
Chloe dejó de preocuparse al ver a Latina hablando tan felizmente. Por supuesto que algo preocupada estaba pero, lo que más quería era que su amiga se lo pasase bien pues Chloe sabía muy bien cómo se sentía Latina cada vez que la dejaban atrás.[1]
-Cuídate, ¿vale? Latina, cuéntanos muchas cosas cuando vuelvas.
-¡Te escribiré! Latina se va a ir moviendo así que no creo que puedas responderme, pero te enviaré muchas cartas, ¿vale?
Latina empezó a sonreír haciendo que Chloe también lo hiciera.

Dale había ido a la capital a comprar ropa de viaje para Latina.
Una capa con capucha para niños, un objeto de alta clase con un hechizo de protección. Kenneth lo miró y mezclado con su suspiro había un pensamiento, que un aventurero principiante lloraría lágrimas de sangre si viese eso.
Dale estaba descontento porque no había una vara de la medida adecuada; las varas se usaban para que los niños practicaran magia pues ayudaban a mantener el control. Sin embargo, Latina parecía tener suficiente control. Al igual que un obrero no necesita sus herramientas, para Latina que sobresalía en el control de su poder mágico desde un principio, si no iba a luchar entonces eso le serviría. Aunque hubiese sido mejor si hubiese habido alguna de una talla más pequeña.

La niña llevaba la vara con una pequeña gema luminosa, tenía el chuchillo enganchado en un cinturón rojo detrás de tu cadera y una mochila en la espalda, estaba completamente lista.
Iba dando tumbos por el Ocelote Bailarín felizmente.
-En las maletas, Dale, Latina ha metido unas cuántas herramientas mágicas. Están enganchadas a las botellas de agua y también hay herramientas para hacer fuego.
-¿Cuántas… piensas usar?
-¡A quién le importa! Además, no es ninguna exageración que las herramientas para el agua y el fuego son necesidades.
Hasta Dale que había replicado un poco era consciente que estaba siendo demasiado blando con ella.
-Latina, las herramientas mágicas son cosas caras. Asegúrate de no enseñárselas a la gente demasiado. Sino podría ser peligroso.
-Vale, lo mantendré en secreto.
La jovencita asintió inmediatamente ante la advertencia de Kenneth.
-También he metido un mínimo de comida y medicinas, ¿vale? Lo otro lo puede llevar el caballo pero, por si acaso, tienes que llevar esto tú misma al menos.
-Sí, vale.
-Por cierto, Latina, ¿llevas dinero?
-Lo he metido en mi bolsa. También me he metido aquí un poco.-Dijo señalándose al pequeño monedero que llevaba en el cinturón.-Rita me dijo que cosiese apartados dentro de mi ropa para el dinero también.
Obviamente, la mochila también la tenía que llevar debajo de la capa. Aun así, la niña era muy fidedigna.

-Cuídate, Dale. La niña es peligrosa en cierta manera…
No era algo nuevo pero, aunque estaba preocupado no hacía falta decirlo con palabras.
-Latina es muy adorable después de todo, sabes.
En algún lugar de la respuesta a Kenneth había una pizca de fanfarronearía.
-Latina, te cuidado, ¿vale? Dale, más te vale volver sano y salvo, sino Latina llorará.
Rita acaricia la cabeza de Latina mientras habla y Dale asiente como si fuera algo obvio.
-Protegeré a Latina, sin importar lo que me pase a mí.

-¡Nos vemos! ¡Nos vamos!
-Tened cuidado.
Kenneth y Rita se despidieron de Latina que mientras caminaba sacudía la mano. El día que Dale y Latina se marcharon era un buen día tranquilo y soleado de primavera.


[1] Se refiere a cada vez que Dale se va y Latina se queda en casa.

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3 comentarios en “Capítulo 23: La charla antes de irse”

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